La distribución interna de un almacén puede ser modificada con relativa facilidad, mientras que su dimensión va a condicionar durante un largo período de tiempo las operaciones que se realizan en él. Un error en el dimensionamiento del almacén, puede conducir a un incremento de los costes de la operación o a una inversión innecesaria. Ésta es una decisión a largo plazo o estratégica.
La capacidad del almacén se mide en unidades de almacenamiento, que pueden ser los productos independientes, cajas, pallets, etc. La capacidad requerida dependerá del sistema de organización y manipulación y almacenaje de mercancías que empleemos.
- Sistema de posición fija: cada producto tiene una posición determinada.
CAPACIDAD S.P. FIJA = LOTE PEDIDO + STOCK DE SEGURIDAD
- Sistema de posición aleatoria: los productos se introducen en los huecos que van quedando vacíos.
CAPACIDAD S.P. ALEATORIA = (LOTE PEDIDO/2) + STOCK DE SEGURIDAD
La superficie que debe ocupar un almacén está entre dos y tres veces la necesaria para el almacenaje en sí.
2.4. LOCALIZACIÓN DE UN ALMACÉN
Una vez definida la capacidad de almacenaje necesaria y las dimensiones del almacén que necesitamos, hay que buscar la ubicación que daremos a las instalaciones. Es una decisión bastante compleja y estratégica (no se modifica a corto plazo). La elección de una ubicación va a tener repercusión en muchos aspectos de la gestión logística de la empresa, como por ejemplo:
- Costes de transporte.
- Costes de instalación.
- Costes de personal.
- Plazos de entrega.
- Otros: accesibilidad al transporte, impuestos, marco jurídico aplicable, etc.
Los factores que más se tienen en cuanta a la hora de elegir una ubicación son los siguientes:
- Distancia entre el almacén y los clientes: intentaremos que ésta sea la menor posible.
- Distancia entre el almacén y los proveedores: debería estar también cerca, para reducir costes de transporte.
- Tipo de transporte que se empleará con más frecuencia.
- Accesibilidad: lugares bien comunicados (autopistas o autovías cercanas).
- Coste del terreno: es fundamental. Si el coste es muy elevado, supondrá una gran inversión, pero si esperamos que el precio del suelo vaya a subir, siempre puede ser una fuente de ingresos futura.
- Disponibilidad y características de la mano de obra: han de tenerse en cuenta el clima laboral, el salario medio, etc.
- Terrenos irregulares: nos podemos ver obligados por ello a reducir el tamaño del almacén.
- Otros: habrá que tener en cuenta la facilidad para obtener permisos de obra, electricidad, agua, teléfono, etc., impuestos, condiciones climatológicas, etc.
Métodos para la elección de una ubicación:
- Método del centro de gravedad:
(Xi, Yi) son coordenadas del punto de demanda.
Pi es la cantidad de demanda en cada punto.
N es el número de clientes.
(Xo, Yo) son las coordenadas de situación del almacén.
Xo=(X1·P1)+(X2·P2)+(Xn·Pn)…./ P1+P2+Pn...
Y0= (Y1·P1)+(Y2·P2)+(Yn·Pn)…/P1+P2+Pn…
Para encontrar la ubicación ideal, se colocan los puntos de demanda en una cuadrícula de tal manera que para cada uno de ellos existen unas coordenadas.
Lo único que hacemos en este método es realizar una media ponderada de las coordenadas de los distintos puntos de demanda, usando como ponderaciones la cantidad demandada en cada punto. De esta manera, el almacén se acercará más a aquellos puntos con un volumen de pedidos mayor. El problema de este método es que sólo tiene en cuenta la distancia entre los puntos de demanda sobre el mapa.
- Método de la ponderación de factores:
Ayuda a decidir sobre dos o más ubicaciones en función de una puntuación que se concede a cada uno de ellos. Esta puntuación tiene en cuenta la importancia que cada empresa concede a los factores que previamente ha seleccionado y puntuado.
N son la cantidad de factores que tenemos.
Wi es la ponderación de los factores.
Pi es la puntuación que se le aplica.
La puntuación final se obtiene:
PUNTUACIÓN FINAL ZONA = (W1·P1)+(W2·P2)+(Wn·Pn)/W1+W2+Wn
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